
La contraseña del WiFi es la puerta de entrada a todo lo que tenés conectado en casa: celulares, compus, la tele y hasta las cámaras. Si es débil o la conoce medio barrio, cualquiera puede colgarse de tu conexión. Con unos pocos cambios te ahorrás ese dolor de cabeza.
Cómo armar una contraseña fuerte
Largo antes que complejidad: apuntá a 12 caracteres o más. Una frase de varias palabras sin relación entre sí es más segura y más fácil de recordar que una clave corta llena de símbolos.
Nada personal: evitá fechas de nacimiento, nombres, DNI o el número de la casa.
Nunca la de fábrica: la que viene impresa en el router es mejor que nada, pero conviene cambiarla por una propia.
Revisá el tipo de seguridad
Entrá a la configuración del router y fijate que la red use WPA2 o WPA3, los estándares actuales de cifrado (el cifrado “mezcla” tus datos para que nadie pueda leerlos). Evitá WEP y las redes abiertas, que hoy se consideran inseguras.
No te olvides de la clave del router
Una cosa es la contraseña del WiFi y otra la de administración del router, que permite cambiar toda su configuración. Si todavía tiene la de fábrica o algo como “admin”, cambiala también.
Hábitos que ayudan
Red de invitados: si tu router la ofrece, usala para las visitas y no compartas la clave principal.
Cambiala de vez en cuando: sobre todo si se la diste a mucha gente o notás dispositivos desconocidos conectados.
Desactivá WPS: es una función de conexión rápida por PIN o botón que, en algunos routers, tiene fallas de seguridad.
💡 Tip: guardá la clave en un gestor de contraseñas o anotala en un lugar seguro, así no te tentás con una débil por miedo a olvidarte.
Una red segura, y con buena señal
Si querés saber si llegamos a tu zona, mirá el mapa de cobertura en guabi.com.ar/internet: estamos en el sur de Córdoba Capital, con fibra óptica y conexión por aire.